
El llamado se había hecho desde semanas anteriores, NO AL RETROCESO, era la insignia. Una marcha planeada y materializada por un foro de mujeres que dicen no al retroceso constitucional. Esta es una lucha justa, porque para hablar de la vida de los hijos hay que hablar de la vida de las madres, y de su contexto.
Llegó la fecha y ya son las dos (2:00 PM), el sol quema, y los ideales dan coraje, entre mujeres embarazadas, feministas y hombres solidarios, ahí estaba yo y mi cuerpo, y mi mente, y mi apoyo…además de gente de alcurnia y otros de una izquierda cuestionable, pero todos listos para marchar hasta el congreso.
A las 2:30 ya inicia la organización de los organizadores, la doña que pide un polo-shirt y la muchacha enojada porque no tiene gorra. Algunos se suman y se que se cuestionan, ¿Por qué están ahí?, ¿Qué es lo que exigen?, uno trata de explicarle, de la constitución siglo XXI, que necesita esta isla, una isla enferma por dogmas y una doble moral. Llegan las principales, la prensa y varios fotógrafos, llegan 5 homosexuales que posan antes los flashes de la televisión y gritan a coro con todos EL ART. 30 NO!!!
Iniciamos la marcha, estamos en la UASD. Salimos de ahí, de ese lugar emblemático de las luchas sociales y de clases. Todos y todas armados con carteles, tenis en los pies, caminan al compás de una música de fondo y en medio de algunas notas, se grita que viva Minerva! Salomé, Ercilia Pepín, Concepción Bona y Mama Tingó!!! Yo me sumo y grito Simone de Beauvoir y la otra francesa, Hélène Cixous, por eso del manifiesto de las 343.
Salimos a los barrios aledaños, por las angostas calles que cruzan el CMD. Se suman médicos y medicas, liderados por Fondeur, quien con “Las Hijas de Nadie”, ha teorizado el tema en el país. Siguen los gritos, las botellas plásticas llenas de agua, y calientes por el sol, el sudor y la marcha hasta un punto final.
Doblamos la Jiménez Moya a eso de las 3 y algo, la gente desde las aceras leen y apoyan la marcha, porque es que se ha demostrado a través de la encuesta gallup que el pueblo dominicano, no quiere lo articulado.
Siguen insignias y la ignorancia de algunos, ya hemos llegado, estamos frente al congreso y salen legisladores y legisladoras que tienen el poder de decidir, pero están bajo otro poder superior, una iglesia que nos oprime por el concordato, y me pregunto ¿Un país con objetivos del milenio, puede estar sustentada en textos jurídicos de tres siglos pasados? No lo creo, porque creo que lo correcto sería un texto equitativo, donde se respete el derecho individual a decidir, porque de ellas es su cuerpo y la lucha de todos y todas y yo formo orgullosamente parte de esa todo.
“El Art. 30 vergüenza nacional”, “ni con la influencia del cardenal lo van a aprobar”, “NO NO NO al Art. 30”, coreábamos unos mas entusiastas que otros, pero felices, porque va saliendo del congreso, Minou, una de las que están a vanguardia. La prensa, la asedia, las feministas gritan, la música de un rap súper pegajoso nos pone a bailar, “y es fácil ser mujer, ven súbete en estos tacones, decía, creo.
La intervención de Lulú, del presidente de la academia de ciencias, la Dr. Fondeur, María del Mar y otros leen lo que exigimos, que de tantas veces que lo he dicho, puedo recitarlo de memoria. Y bla, bla, bla…miro a la izquierda y ¿a quién veo? Es Elsa Expósito, una mujer de izquierda y feminista, que tuvo los ovarios necesarios para decirle al cardenal, “que no existe algo más parecido a Dios, que la ciencia, y que el Estado es un mal…”
Las cosas se fueron calmando, el reloj marcó las 5 de la tarde, el cielo entró en nubosidad y comenzó a lloviznar y uno a uno y una a una nos fuimos marchando con el objetivo logrado, con un éxito total, que solo busca el respeto al derecho de decidir, el verdadero derecho a la vida, el derecho que ellas deben de tener sobre su cuerpo, su mente, su espíritu, de su ser…