Abril 10, 2009...5:09 pm

De ellas es el poder de tomar esa decisión

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“Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación practicada bajo el control médico, es de las más simples. Se hace el silencio sobre este millón de mujeres. Yo declaro ser una de ellas. Yo declaro haber abortado. De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”.

“Manifiesto de las 343”

 

En una sociedad como la nuestra, de tercer mundo, sustentada en la base de prejuicios sociales tan fuertes, es de mucha complejidad externar un comentario u opinión que sea “muy revolucionaria” o simplemente dar a conocer su opinión, pero no seré yo victima del más cruel de los males del periodismo la AUTOCENSURA.

En este post me refiero a la práctica del aborto. Como discutir un tema tan polémico cuando nuestra “Carta Magna”, en sí misma estipula un dogma como forma de vida, situación que va indiscutiblemente a moldear el pensamiento de muchos. Por que Religión + Aborto es = a pecado.

Recordemos a un pensador: “Las religiones son el opio de los pueblos”. Si no lo sabias el opio es la droga más mortal que existe en la faz de la tierra.

Por otra parte, saber que “uno/a es uno/a y sus circunstancias”, es algo de las tantas cosas que te enseña el existencialismo que yo represento, es decir, uno como ser racional debe de asumir la responsabilidad de sus actos y las consecuencias que los mismo traen. Digo esto, sustentado en el hecho de que la estirpe femenina, la mujer, la hembra… es la única que pude tomar la decisión de traer a la vida otro ser o ¿no es acaso ella la que lo llevará durante meses en su cuerpo y con el mismo le dará de comer?, ¿no es acaso ella la que pasará noches de penurias?, y ¿quien tendrá que velar por su salud y educación?… ¿entonces?.

Ella es quien tiene el poder de decidir. “Una niña es violada por su padre y queda embarazada por su verdugo”, son titulares que día a día vemos en los medios de comunicación del mundo, que no se trata simplemente de leerlos, sino de reflexionar y darnos cuenta de hacia donde vamos como sociedad. ¿Qué tendrá que hacer ella?, traer al mundo un ser que es sinónimo de la destrucción de su ser, porque así lo entienda un dogma y de esta manera asumir un futuro sin vida.

Sepan que es quizás Francia, una de las primeras naciones del mundo, que se manifestó en apoyo a la despenalización del aborto, gracias a importantes mujeres como lo fueron para su época; Simone de Beauvoir, Margarite Duras, Jean Moreau, entre muchas otras, quienes lo practicaron y lo discutieron públicamente y a la vez recibieron el apoyo de sectores que hasta el día de hoy aplauden la práctica, ahí está el caso del “Manifiesto de las 343”.

Esto no se trata de blasfemar a los dogmas, sino más bien estar dentro de la realidad y asumir responsabilidades. No es acaso mejor desarrollar planes reales que conciencien a la población de la responsabilidad de los actos sexuales que querer venir ahora a lamentarse y dañar vidas al momento de ver las consecuencias.

“Las hijas de nadie”, es un libro que se ha publicado recientemente en e país por la Dra. Lilliam Fondear, que plantea entre otras cosas la tesis de que “la penalización del aborto es la penalización a la pobreza”, es decir, no es un asunto sólo religioso, sino que hay que ver la importancia que trae consigo dentro de la sociedad y en el sistema económico.

 “Yo soy dueña de mi cuerpo, de mi vida y de mi misma. Yo no soy un objeto, sino un sujeto, porque pienso y siento. Y yo mando en mi”.

Una mujer

Johan Castillo

Estudiante de Periodismo

 

1 comentario

  • Totalmente de acuerdo con lo sustentado por el autor. Diariamente la sociedad se va degradando a niveles alarmantes, y podemos ver como un padre viola a su hija, y por prejuicios esa niña debe traer una criatura no deseada y criarla sabiendo de que fue fruto. Y esa pobre criatura creecer quizás traumatizada por el resto de su vida, por algo de lo cuál no es culpable.
    Y entiendo que como humana tengo derecho de decidir que hago con mi cuerpo, sin por eso ser juzgada.
    Te felicito muy buen artículo!


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