
Las he venido conociendo
En los libros del cajón
Una a una
o Quizás de dos en dos.
Unas con sus versos
Otras con su amor
Expresaron rebeldía ante la maldita opresión
Y murieron de esta vida sin sentir admiración.
Entregaron su legado que provoca emoción
Y produce en mi alma una especie de canción
Y la paz intelectual
Que engrandece mi moral.
Se merecen que aprendamos a ser inclusivos, por favor.
La Mejía o la Beauvoir
O Minerva Mirabal
Luchadoras con coraje del machismo Paternal.
Van formando en esta vida
Y en enseñando a vivir.
Olvidaron recordarlas en su gusta dimensión.
Asumieron actitudes
Que conllevan galardón
Y anduvieron por la vida
Exigiendo su tajón.
Están vivas, no han muerto
Hay que hacerles redención.
Conocerlas y admirarlas puede ser la “solución”
Alfonsina, Evangelina, o la misma Salomé.
Narraciones y ensayos sobran muchos en verdad
Pero falta la conciencia de una historia patriarcal.
De los temas que se evaden están ellas incluidas
Pero sepan que mañana las cosas cambiaran
Porque miren a las Bruckman que iniciaron su complot
La Storni se lanzó y Sor Juana falleció
Y los restos de estas musas
la historia olvidó.
Al lado de Eniquillo
Anacaona se expresó
Y después del tiempo la vida
La marcó.
Vivan, vivan! mis mujeres
Muertas, muertas! no las quiero yo.
Johan Castillo
Estudiante de Periodismo


