
JOhan Castillo
Son las 5:30, voy de camino a la escuela de televisión, con una carpeta llena de ideas inconclusas, pero de seguro de las más creativas de la clase, donde me espera una rutina fuerte de trabajo. A eso de las y 45, tomo mi carrito en la 27, que maldito calor!! –Digo, la gente me mira, como siempre lo hace, yo los ignoro, yo los entiendo, no debo culparlos. Aquí mismo lo declaro, no hay otro medio o recurso que te “siembre en la tierra”, que un carrito del transporte público, en esta ciudad, de la doña de al lado, con un niño en las piernas y con la mitad del pasaje, que habla de la vecina que le “mangó” el marido, que bebe brugal y le da golpes o la muchachita blanquita y de oficina, que cree que no vive en Villa Consuelo, porque se pasa el día entero hablando con gente que va a Expreso Jade. Y de el chofer adelante, con un musicón, otro reflejo del ser quisqueyano, “el sol la playa…un tró de vaina”, y yo malo malo, como dice mi amiga.
A veces pienso, que este no es mi lugar, que no pertenezco a los tapones en las avenidas, a los políticos haciendo promesas y dando funditas (por una cultura aprendida), que en la universidad estatal no hay butacas para los y las estudiantes, entre otras cosas, pienso eso en cada momento. Pues nada, ya he pasado, la monotonía me acosa, llego a mi casa y luego a dormir.
Pero no he terminado, es todo lo contrario, ahora es que he iniciado, ya tengo los “cojenes” necesarios para decir la verdad.
En estos últimos meses, me he encontrado a mi mismo, y muchas cosas que no sabia de mí, ahora las práctico. Me he dado cuenta, que no es necesario, ni lo correcto ser una tuerca más de este robot 2020 que es el sistema, me he declarado fanático de grupos, de escritoras, de mujeres feministas, del Pica Pollo chino de la Correa y Cidrón, de las empanadas de a diez pesos de al lado de Solano, donde el otro día me encontré una jevita súper cool y que para el colmo también admira a Rita Indiana, que junto a Los Misterios, mezclan una vaina que me tiene mal too.
Que quiero ser periodista, pero sin el acoso de la pirámide invertida, nunca le he hecho caso a eso, bebido a que no me gustan los moldes, ni los paradigmas absurdos. Ahora, además, prefiero decir ¿Dime a ve, manín?, que decir, buenos días, decir, móntame!! Que decir ¿Cómo estás?…entre otros códigos que se usas en esta ciudad.
Me cansé de la amiguita fresita, con su pelo tan lacio, como las olas del mar arropando con su fuerza las costas de esta isla, que en Cinema me decía –viejo, vámonos de aquí, y cuando vio a la gente de brugal y compañía de reanimó al bonche. Y por supuesto, si, ellos existen, ellos también han formado parte de mi vida.
Me molestan muchas cosas, como el “tipo” que en las clases de investigación quiere arruinarme, sabiendo que a pesar de mis 19 años, me he quemado las pestañas, leyendo libros que me suman y que eso me lo se de memoria, debido a que en la universidad impartan prácticamente las misma informaciones cuando las asignaturas son parecidas, también me molesta que el profesor de Informativo, me halla puesto como un ejemplo de estudiante, y luego me publique menos de 90.
Pero me gusta usar las palabras para expresar lo que siento, hay otros como tú (Buen hijo del fracaso), que llaman a esto, “una divagación”, pero yo estoy completamente seguro que es una obra de ARTE, pues es mi expresión, mi ejercicio, porque yo si voy a ser escritor, buen pendejo!!!….



1 comentario
Octubre 14, 2009 a las 7:26 pm
EXCELENTE…
ME ENCANTO, ESE ES NUESTRO DIA A DIA.
JOHAN FELICIDADES ERES BUENO…
PARA NO DECIR EXCELENTE, QUE DESPUES TE CRECES JAAJAJ
SIGUE ASI… PA ALANTE!!!